lunes, 4 de agosto de 2008

¿Es Jesús el camino a Dios?

¿Es Jesús el camino a Dios?

En la gran mayoría de las religiones descubrimos que la mitología es la base principal de sus creencias y de sus actividades "sectarias". Ahora bien, el Cristianismo tiene su base en el Judaísmo, partamos de ahí.

En contraste con muchas otras religiones y culturas antiguas, el Judaísmo tiene sus raíces y fundamentos teológicos en la historia, no en la mitología. El Judaísmo tuvo sus comienzos unos 4000 años atrás, gracias a esto, muchas religiones tienes sus bases en el Judaísmo, por tener un fundamento mas concreto, incluyendo el Islam y por supuesto el Cristianismo.

Pero, ¿Por qué comenzar con el Judaísmo? Como queda claramente expresado en las Escrituras Hebreas (para nosotros Cristianos, Nuevo Testamento), hay un eslabón particularmente notable en el camino de la búsqueda de Dios: Abrahán. Según la historia, Abrahán emigro desde Ur de los Caldeos, de Sumer, hasta la tierra de Canaán, de la cual Dios le había declarado: “A tu simiente daré esta tierra” (Génesis 17, 4-6). Desde él, los judíos empiezan a trazar una genealogía que comienza con Isaac (Hijo de Abrahán) y su nieto Jacob (que después su nombre fue cambiado a Israel)(Génesis 32,27-29). Israel tuvo 12 hijos, que fundaron 12 tribus. Uno de ellos fue Judá, de cuyo nombre, tiempo después, se derivó la palabra Judío (2 Reyes 16:6, NM).

Fue en el año de 1943 a.E.C. cuando Dios escogió a Abrahán como su siervo especial, fue poco después de esto que el mismo Dios le hizo un juramento solemne por la fidelidad que demostró cuando estuvo dispuesto a ofrecer a su único hijo (Isaac) en sacrificio, este sacrificio nunca se consumo (Génesis 12,1-3; 22,1-14). En ese juramento Dios dijo: “Pro mi mismo he jurado, dice el Señor, que por cuanto has hecho esto, y no me has negado a tu hijo único, te colmare de bendiciones y abundosamente multiplicare tu simiente como las estrellas del cielo [...] y se bendecirán en tu simiente todas las naciones de la tierra; porque has obedecido a mi voz”. Dios repitió este juramento a Isaac y a Jacob, y mucho tiempo después el juramento continuo en vigencia con relación a la tribu de Judá y la línea de David.

Dicho lo anterior, reconocemos el papel que ha jugado la mitología en la mayoría de las religiones. Sin embrago, el Judaísmo y el Cristianismo, entre otras religiones, tienes sus bases en la historia, no en la mitología.

Esto lo comprobamos en el primer versículo de las escrituras Griegas Cristianas (Nuevo Testamento): “Genealogía de Jesús, Mesías, Hijo de David, Hijo de Abrahán…” (Mateo 1,1). Los siguientes versículos del mismo capitulo de Evangelio de Mateo dan a conocer con gran detalle la línea de descendientes de Abrahán hasta Jacob, “Padre de José, esposo de Maria, de la cual nació Jesús”. Compárese esto con Génesis 3,15; 22,18; 49,10 y con 1 Crónicas 17,11.

Desde su nacimiento hasta su madurez Jesús vivió como un joven Judío normal de su época. Jesús comenzó su ministerio público a los 30 años.

El discurso de Pedro en casa de Cornelio que recoge el libro de los Hechos de los Apóstoles resume en una sola frase el estilo de vida de Jesús y la razón del mismo:

“Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien…, porque Dios estaba con él”. Así presenta también el profeta Isaías la figura del siervo del Señor.

En él el Espíritu de Dios impulsa a luchar por el derecho y la justicia. Actúa con suavidad, al mismo tiempo que con firmeza, en su anuncio y misión de liberación. Los cristianos comprendieron a la luz de este personaje la misión mesiánica de Jesús. Desde el principio, como sucedió con Cornelio y su familia y como ocurre con todas nosotras desde nuestro bautismo, se sintió amado, acompañado y guiado por la fuerza del Espíritu de Dios.

Después del nacimiento de Jesús, durante el Bautismo en el Jordán, anuncia el Evangelista: ”Entonces llegó Jesús desde Galilea al Jordán y se dirigió a Juan para que lo bautizara. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: Soy yo el que necesito que tú me bautices, y ¿eres tú el que vienes a mí? Jesús le respondió: Deja eso ahora, pues conviene que cumplamos lo que Dios ha dispuesto. Entonces Juan accedió. Nada más ser bautizado, Jesús salió del agua y, mientras salía, se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz del cielo decía: Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco (Mateo 3, 13-17).

En este momento asistimos a una teofanía o manifestación de Dios: se abren los cielos y el Espíritu de Dios baja sobre Jesús. Se trata del mismo Espíritu que actuó en el nacimiento y que le acompañará en todos los momentos de su vida. A continuación la voz del cielo confirma la identidad de Jesús que venía siendo sugerida desde el inicio del evangelio: es el Hijo de Dios. Ahora es cuando las dos partes de este relato se iluminan: Jesús es el Hijo de Dios, y lo es como un hijo obediente, atento a cumplir lo que el Padre ha dispuesto (Mt 3,15). La obediencia es el elemento que mejor definía en aquella época la relación entre un hijo y su padre.

Ahora pregunto: ¿Es Jesús el camino a Dios?

viernes, 18 de julio de 2008

La Santisiam Trinidad: El Padre

El Padre es la Primera persona de la Trinidad, creador de todo cuanto existe, unidad divina y fuente de amor. El singular amor del Padre celestial es “global”, insustituible, perfecto, eterno y sin condicionamientos; nada comparable con el amor del hombre. Padre digno de todo honor y gloria. Fuente de la vida (eterna y terrena), Dios es todo lo que existe y todo lo que hay. Dios todopoderoso.

Definición: Para la Iglesia Católica y gran parte de las otras denominaciones cristianas, el Padre es la primera de las tres personas de Dios, lo que se denomina la Santísima Trinidad. Dios (La Trinidad) es todo. Nada está fuera de Él y todo está dentro de Él. En el principio era el Verbo y frente a Dios era el Verbo y el Verbo era Dios. Él estaba frente a Dios al principio. Por Él se hizo todo y nada llegó a ser sin Él. Lo que llegó a ser tiene vida en Él. (Juan 1, 1-3.) Dios Padre es el creador del mundo según la Biblia, y revela su paternidad cuando envía a Moisés a pedir la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto: Así habla el Señor: Israel es mi hijo primogénito. Yo te mando que dejes a mi hijo ir. (Éxodo 4, 22-23)
En la Biblia se le nombra de diversas maneras, destacándose la ternura con que Jesús le llama "Abba" (Papá). Este amor y ternura son recíprocos, tal como puede leerse en el libro de los Salmos: Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles (Salmo 103, 13). También recibe el nombre de Yahveh.



miércoles, 16 de julio de 2008

Que es la Santisima Trinidad?

La Trinidad es el término empleado para significar la doctrina central de la religión Cristiana: la verdad que en la unidad del Altísimo, hay Tres Personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, estas Tres Personas siendo verdaderamente distintas una de la otra. De este modo, en palabras del Credo Atanasio: "El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, y, sin embargo, no hay tres Dioses sino uno solo". En esta Trinidad de Personas, el Hijo proviene del Padre por una generación eterna, y el Espíritu Santo procede por una procesión eterna del Padre y el Hijo. Sin embargo y a pesar de esta diferencia, en cuanto al orígen, las Personas son co-eternas y co-iguales: todos semejantes no creados y omnipotentes. Esto, enseña la Iglesia, es la revelación en relación a la naturaleza de Dios, donde Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo a entregarla al mundo: y la cual, la Iglesia, propone al hombre como el fundamento de todo su sistema dogmático.

En las Escrituras, aún no hay ningún término por el cual las Tres Personas Divinas sean denotadas juntas. La palabras trias ( de la cual su traducción latina es trinitas) fué primeramente encontrada en Teófilo de Antioquía cerca del año 180 D.C. El habla de "la Trinidad de Dios (el Padre), su Palabra y su Sabiduría ("Ad. Autol.", II, 15). El término, desde era usado antes de su tiempo. Más tarde, aparece en su forma Latina de trinitas en Tertuliano ("De pud". C. Xxi). En el siglo siguiente, la palabra tiene uso general. Se encuentra en muchos pasajes de Orígenes ("In Ps. Xvii", 15). El primer credo en el cual aparece es aquel del pupilo de Orígenes, Gregorio Thaumaturgus. En su Ekthesis tes pisteos compuesto entre los años 260 and 270, escribe:
"Por lo tanto, no hay nada creado, nada sujeto a otro en la Trinidad: tampoco hay nada que haya sido añadido como si alguna vez no hubiera existido, pero que ingresó luego: por lo tanto, el Padre nunca ha estado sin el Hijo, ni el Hijo sin el Espíritu: y esta misma Trinidad es inmutable e inalterable por siempre". (P.G.,X, 986).


Es evidente que un dogma tan misterioso, presupone una revelación Divina. Cuando el hecho de la revelación, entendida en su sentido total como el discurso de Dios al hombre, ya no es admitida, el rechazo a la doctrina le sigue como consecuencia necesaria. Por esta razón, no tiene lugar en el Protestantismo Liberal de hoy. Los escritores de esta escuela sostienen que la doctrina de la Trinidad, como profesada por la Iglesia, no está contenida en el Nuevo Testamento, sino que fué formulada por primera vez en el siglo II recibiendo aprobación final en el siglo cuarto, como resultado de las controversias Arianas y Macedonias. En virtud de esta aserción es necesario considerar con algún detalle, la evidencia entregada por las Sagradas Escrituras. Recientemente, se han hecho algunos intentos por aplicar las teorías mas extremas de religiones comparativas para la doctrina de la Trinidad y responder a ella a través de una ley natural imaginaria que urge a los hombres a agrupar los objetos de su adoración en tres. Parece inneceario dar mas referencia a estos extravagantes puntos de vista, los cuales pensadores serios de cada escuela rechazan como carentes de fundamento.

Proximamente: Pruebas de la doctrina en las escrituras